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martes, 25 de noviembre de 2014

La fidelización del cliente a través de la seducción

Compromiso a través de la seducción.

Queremos que nuestros clientes se vayan de nuestro centro mejor de lo que han entrado. 

Queremos seducirles a través de nuestros servicios.

Si lo conseguimos, se habrán  alcanzado los objetivos de todas las personas que trabajen en el proyecto y habremos sentado las bases de la seducción de nuestro cliente y por tanto su fidelidad estará asegurada.

La propuesta que se plantea en el siguiente trabajo define qué se debe hacer para conseguir que el cliente salga de nuestro centro mejor de lo que ha entrado.

Recordemos que es más fácil realizar la segunda o tercera venta de un producto a nuestro cliente que la primera a uno nuevo y que ésta. Además, el coste de mantenimiento de un cliente es menor que el de captar uno nuevo y éste, menor que el de recuperar uno perdido.

De ahí, la importancia de la fidelidad de nuestro cliente.

Pero, ¿cómo conseguirla, qué hacer para facilitarla? ¿Qué hacer para seducirles?

Este trabajo plantea la aplicación de una serie de acciones encaminadas a favorecer y promover la fidelidad de nuestros clientes pero después de haber llevado a cabo tres aspectos básicos en cualquier empresa de servicios. Sin ellas, las acciones que planteemos no serán eficaces al 100% como debe ser el objetivo final.

Lo primero será definir quién es mi cliente y qué quiere, qué estamos ofreciendo y cómo lo estamos haciendo.

Empecemos a trabajar, por tanto, en la base de la seducción a través de los siguientes aspectos:

1º.- Desarrollo de nuestro producto: Fórmula de valor del producto.

2º.- Definición del  Valor del cliente.

3º.- Satisfacción del personal propio. Consigamos ofrecer el servicio a través de personas comprometidas


Una vez asentados estos tres aspectos, comenzará la seducción de un cliente satisfecho y podremos empezar a trabajar en un plan de fidelización mediante acciones favorecedoras de la fidelidad y su "monitoring" a través del índice de retención.


Ahora pasaremos a construir los elementos que necesitamos para comenzar a seducir.

1º.- Fórmula de valor del producto o servicio adquirido

En el momento de la venta, el cliente, consciente o inconscientemente, se plantea la siguiente pregunta: “Qué me dan por el precio que me piden”.

Y en esta reflexión, deberemos tener en cuenta qué es lo que el cliente valora; qué pone en la cesta de valor.

Los factores que puede medir o tener en cuenta el cliente son:
  • El producto/servicio que recibe.

  • El servicio que lo acompaña: trato del personal, limpieza, accesos a otros centros de la cadena, ofertas de descuentos en ventas cruzadas…

  • Las posibles incomodidades: formas de pago, horarios restringidos, pocas clases, falta de aparcamiento…

Es importante tener en cuenta los hechos que habitualmente desagradan a los clientes  en los centros de fitness. Según el estudio realizado por WSC Consulting y Precor a más de 6.000 clientes de clubes de toda España, algunos de los problemas que más insatisfacción generan son:
    • Cambios en horarios de actividades dirigidas.
    • Diferencias de nivel entre monitores.
    • Trato poco amable del personal.
    • Falta de corrección, de ayuda y asesoramiento al cliente.
    • Diferencias de precios entre socios.
    • Limpieza en vestuarios.
    • Masificación en ciertos momentos.
  • Las posibles inseguridades: ¿Me devolverán el dinero si no vengo? ¿Me cobrarán matrícula si me reincorporo? ¿Me devolverán el dinero si no me gusta en las primeras sesiones? ¿Cambiaran al profesor con el que estoy a gusto?...

La suma de los factores tangibles e intangibles del servicio menos el valor percibido del precio y las inseguridades e inconvenientes, nos dará el resultado de la fórmula de valor de nuestro producto: Servicio más atención per y el cliente lo comparará con el precio que le pedimos.

En nuestra estrategia de marketing, el precio debe ser el resultado de la fórmula de valor no la base de la misma. Dale a tu cliente algo más de lo que él espera por el precio que ha pagado.

Como hemos visto, en la fórmula de valor hay una parte de valoración racional muy importante pero también, hay una parte de valoración emocional que puede decidir sobre la compra tanto o más que la racional.

2º.- Valor de nuestro cliente

Establezcamos el valor del periodo de vida de nuestro cliente (CLTV Customer Life Time Value). Si estimamos un gasto medio de 50 € por ejemplo, tendremos un valor económico directo de cada uno de nuestros clientes de, al menos, 600 € anuales. ¿Cuántos años establecemos de vida media del cliente, cinco, diez?

Pero hemos dicho que es un valor directo. ¿Y qué valores nos ofrecerá nuestro cliente durante este periodo, digamos indirectamente? Aunque sea difícil de cuantificar, el hecho de contar con clientes fieles, nos garantiza otros beneficios como:
  • Repetición de compras.
  • Venta cruzada: compras y consumos de otros productos y servicios.
  • Prescripción de nuestro centro.
  • Sugerencias de mejora a través de quejas y sugerencias.
  • Mejor adecuación del servicio a los requerimientos de los clientes.
  • Menores reticencias al precio cuanto mayor sea el tiempo de permanencia.
  • Mayor paciencia ante nuestros errores.
  • Menor coste de venta en referencia a nuevos clientes.

Si pudiéramos valorar cuantitativamente lo que nos ofrecen nuestros clientes de forma indirecta y lo sumáramos al gasto directo efectuado, tendríamos el valor de la vida de nuestro cliente: su CLTV.

Esta premisa real del valor que nos aporta un cliente en un periodo de tiempo largo, es lo que hay que transmitir y hacer entender a toda la organización. Es fundamental el que se aprecie en su justa medida lo que representa cada uno de nuestros clientes para valorar su importancia.

3º.- Satisfacción de la plantilla de trabajadores

Será clave para poder conseguir la satisfacción del cliente y, con este objetivo cumplido, podremos comenzar a establecer un plan de fidelización eficaz.

Las personas que atienden a nuestros clientes, representan todos los esfuerzos profesionales y económicos de la organización en cada unos de las interacciones que tengan con los clientes.

El cliente percibe, en gran medida, el servicio recibido a través de las personas que les atienden y a través del estado general de las instalaciones. Por tanto, el nivel de empatía que tenga el personal con el proyecto de la empresa será otro de los factores básicos del éxito.

Ahora hay que establecer el cómo podemos fomentar la satisfacción de las personas que trabajan con nosotros. Algunas de las medidas que podría implantarse son:

A través de una correcta y planificada política de captación, selección y acogida en la empresa.
  • Con una clara definición de funciones y dependencias.
  • Mediante un sistema de supervisión y evaluación que reconozca la tarea bien hecha.
  • Mediante un sistema de comunicación ágil con ellos.

  • Ofreciendo una remuneración inteligente, atractiva y acorde al mercado.

  • Fomentando el salario emocional. Es la parte de lo que reciben a coste 0. Formación sin coste, trato personal, liderazgo…
  • Dándoles valor a través de hacerles partícipes de las cuestiones importantes de la compañía y de la opinión de los clientes.
  • Fomentando y teniendo en cuenta la aportación de sugerencias.
  • Planteándoles retos profesionales a corto y medio plazo que sean fácilmente comprobables. Los objetivos pueden ser, incluso, diarios. Es una forma de motivación y reconocimiento su trabajo.

Acciones favorecedoras de la fidelidad

Como hemos dicho, es imprescindible tener asentados estos tres puntos anteriores: fórmula de valor del producto, valor del cliente y satisfacción de los trabajadores, para poder trabajar en la fidelización del cliente a través de la seducción. A partir de ahí, podremos comenzar con una estrategia de fidelización mediante acciones como:
  • Aseguremos un servicio de calidad. El Manual de Operaciones de cada centro se deberá cumplir a en cada uno de sus aspectos. Si el manual está bien realizado, el producto final será óptimo.
  • Evitemos el error muy común de la coexistencia de numerosos precios debido a ofertas puntuales que perduran en el tiempo. Causa malestar entre los socios.
  • Clasifica y segmenta a tus clientes en función de distintos criterios como:
    • Productos o servicios consumidos.
    • Nivel de motivación.
    • Objetivos.
    • Nivel de compras o de consumo.
    • Nivel de interacción con el centro.

Clasificar a los clientes es muy útil para interactuar con el 100% de ellos, pero no al mismo coste ni con la misma estrategia. Podremos realizar campañas específicas directas y más rentables.
  • Diseña un plan de comunicación con tus clientes para conocerlos, escucharlos e informarlos.

La clave para la fidelización de los socios reside en el resultado de la ecuación entre lo que se les ofrece y lo que están buscando. ¿Pero qué están buscando?: salud, amigos, pertenencia a un grupo, bajar peso, motivos estéticos…

Es fundamental conocerlos para ofrecerles lo que están requiriendo. En la mayoría de los casos, la motivación es más emocional que intelectual.

Hay clientes que se comunican con nosotros con facilidad y naturalidad pero hay otros “silenciosos”. Tratemos de oírlos y, en ambos casos, tengamos muy en cuenta lo que nos dicen. A final de cuentas, lo que ellos perciben es nuestro servicio y no el que creemos que les ofrecemos.

Se debe mantener una relación constante, recordarles sus objetivos y medirlos para evaluar sus progresos. Se puede utilizar cualquier medio: redes sociales, mail, personalmente…

Además, el feedback en ambas direcciones debe ser casi automático para que se efectivo. Respondamos inmediatamente a sus sugerencias, llevemos a cabo sus propuestas realizables y mantengámosles informados de ello, seamos creativos y cercanos.
  • Investiga de forma especial las redes sociales. Son el mejor método de comunicación para lo bueno y lo malo. Ten en cuenta que el móvil es la herramienta más utilizada por delante del portátil y las tablets.

  • “Moviliza” a tu mejor fuerza de ventas: Tus socios. Que hablen bien de ti en las redes sociales. Cuenta con ellos, prémiales, incentívales.

  • Busca a tus clientes satisfechos “silenciosos” e implícales con el proyecto. Estate alerta de los comentarios negativos. Trata localizar a los socios insatisfechos y de solucionar su problema lo antes posible.

  • Orienta a tus socios. Muchos de ellos no han tenido ningún contacto con gimnasios previamente y requerirán de mucha información, consejos y apoyo al comienzo. No asumas nada de principio. Cuídales.
  • Mantén un control estricto de la baja asistencia de tus socios. Localízalos y actúa en consecuencia. Investiga el por qué de su actitud y trata de solucionar lo que esté en tu mano.
  • Reconoce y premia a tus mejores socios. Tanto a los que más asisten al club como a los que más pagan. Esto hará que se sientan reconocidos y apreciados; ellos serán tu mejor publicidad.
  • Motiva y recompensa el uso frecuente, sobre todo, en los primeros 90 días. Se valorará más el club cuanto más se utilice. El coste abonado, se percibirá como menor cuanto más se haga uso del servicio.
  • Celebra con tus socios. Busca una razón para celebrar algún hito: cumpleaños, objetivo conseguido, los beneficios obtenidos por el trabajo diario, las vacaciones…
  • Consigue que en el centro “pasen cosas”. Que esté vivo; sorprende a tus socios.

  • Ofrece cuotas de permanencia bonificadas durante un periodo, siempre menor al tiempo medio de permanencia en el centro.
  • Facilita cuotas especiales para familiares y grupos. Favorece la socialización de las personas e, incluso, la búsqueda de nuevos socios si les obligas a mantener un número mínimo para el descuento correspondiente.
  • Incorpora la matrícula en tu centro. Ten en cuenta que es un factor de retención indudable  a pesar del cariz negativo que tiene. “Juega” con ella como elemento promocional pero mantenla activa.
  • Diseña de un plan de recuperación de clientes insatisfechos, tanto los que quieren dejarnos como con los que ya lo han hecho. Establece un protocolo de actuación en el que se incluya el momento y los métodos a seguir. Las personas siempre agradecerán el que se preocupen por ellas desde su club y puede que, sólo esto, sea un factor que tengan en cuenta para su vuelta.

Monitoring mediante el índice de retención (IR)

¿Cómo podemos controlar la fidelidad de nuestros clientes?

La mejor opción es controlar su evolución mediante la fórmula recomendada por la IHRSA y la más utilizada en la mayoría de centros del mundo.

Se trata de medir porcentajes de retención en el momento actual en referencia a los doce meses anteriores.

La definición más común sería: El índice de retención o fidelidad es el derivado de la suma de las bajas de en un años dividida entre la media de socios de alta durante un año.

Proceso de cálculo del IR:
Calcular la media de los socios de alta que se calcula sumando las altas al principio de mes más las reincorporaciones más las nuevas altas menos las bajas y las excedencias y calculamos la media de cada mes.

Calcular la suma de las bajas de cada mes.

La fórmula del índice de retención (IR) será:

El total de bajas de los últimos doce meses dividido entre la media de socios, restado de 1 y multiplicado por 100. El resultado se expresa en %. 


Ejemplo.
Periodo de abril 2013 a marzo 2014.
Media de socios de alta en los últimos doce meses= 2.050
Suma de bajas del mismo periodo = 785
IR = 785 / 2050 = 0,38
1 – 0,38 = 0,62
0,62 x 100 = 62
IR = 62,7%

Una vez que contemos con este dato, podemos profundizar más en obtención de un mejor resultado de nuestro índice de retención o de fidelidad planteando objetivos cuantitativos a corto y medio plazo.

Es decir, planteemos en el próximo periodo de doce meses mejorar este índice mediante la disminución de las bajas en dos mensuales: 24 bajas menos. Si nuestro cliente consume de media de 52 € al mes por ejemplo, podemos cuantificar que las mayores ventas anuales por esa mejora serán de 14.976 € (24 x 12 x 52). Nuestro IR pasaría a ser de 63,3%.

El IR es por tanto una buena herramienta de control y de motivación para mejorar la fidelidad.

jueves, 12 de junio de 2014

¿ISO 9001 en mi centro? Respuesta a tres preguntas: ¿Qué es?, ¿Me beneficiaría? ¿Es fácil?



Preliminar

¿Qué es un Sistema de Gestión de la Calidad ISO 9001? ¿En qué nos beneficiaría aplicarlo a nuestros centros? ¿Sería fácil aplicarlo?

A la primera y segunda preguntas, responderé a lo largo de este trabajo. A la tercera respondo y lo explicaré más adelante.


1. ¿Qué es un Sistema de Gestión de la Calidad ISO 9001


Lo que propone el Sistema de Gestión de la Calidad según la norma ISO 9001, es la sistematización de todos los procesos que nuestra empresa o negocio tenga, tratándolos de forma conjunta, como un todo, con el fin de minorar los riegos que toda organización tiene e identificar las oportunidades de mejora. 

Este Sistema será único porque lo diseñaremos nosotros mismos, adaptado a nuestras necesidades.


Nosotros gestionamos nuestros centros a través de múltiples procesos con el fin de prestar un servicio a nuestros clientes. Este conjunto de procesos conforman nuestro Sistema de Gestión, nuestra forma de trabajo. 

El Sistema será el que nosotros elijamos, pero que nos obligará a cumplirlo y velar que se cumpla por parte de toda la organización.


En nuestros centros, en nuestros negocios, los riesgos están presentes, de mayor o menor manera, de forma constante. Riesgos graves o menos graves pero que afectan al resultado de nuestros esfuerzos. Riegos económicos, comerciales, de la calidad del servicio, en la seguridad de las personas y cosas…


Un buen Sistema de Gestión de la Calidad nos permitirá detectarlos, prevenirlos, analizarlos y reducir sus daños entre otros beneficios.


El ciclo PDCA (Plan, Do, Check y Act en inglés), Planificar, Realizar, Verificar y Actuar será el método de trabajo que el sistema de Gestión de la Calidad mantendrá en todos los procesos.


Las fases de este ciclo nos obligará a:


Planificar: establecer unos objetivos, identificar riesgos y establecer formas y procesos de trabajo

Realizar: Llevar a cabo lo planificado según las pautas establecidas

Verificar: Comprobar los resultados y compararlos con los objetivos y expectativas previas

Actuar: Tomar medidas frente a las desviaciones detectadas, retroalimentar el sistema y aprovechar las oportunidades de mejora que se hayan detectado



La propuesta de la norma ISO 9001 es la de sistematizar todos esos procesos y sistemas a través de una estructura de trabajo adaptada a nuestra empresa, pero donde se exigen unos requerimientos que en el siguiente punto analizaremos.


2. ¿En qué nos beneficiaría aplicarlo a nuestros centros?


Como hemos visto hasta ahora, el sistema y el método que implica son herramientas que, habitualmente, en mayor o menor medida, se vienen utilizando por todos. La ventaja que nos ofrece establecer una sistematización de los métodos de trabajo y sus procesos, de forma homogénea y con unos periodos o calendarios preestablecidos.


Nos obligará a pensar, planificar, revisar, a sustituir lo inútil o desfavorable a incorporar mejoras y nuevos objetivos, todo ello de una la forma sistemática que nosotros elijamos para nuestros negocio.


Nos ayudará a identificar los riesgos que amenacen a nuestro negocio, a prevenirlos e identificar las oportunidades de mejora que se detecten.


Analicemos ahora los seis requerimientos que la norma ISO 9001 nos obliga a incluir en nuestro Sistema y veremos cómo nos va a enriquecer nuestra gestión de los centros.

1. Planificación de la política general:

Será responsabilidad de la dirección liderar el proyecto de forma que toda la empresa sea consciente del compromiso de la dirección con el mismo.
Deberá establecer la Política de Calidad, incluyendo los objetivos generales y transmitírsela a toda la empresa.

Deberá incluir aspectos como:
  • Un conocimiento profundo de las necesidades de los clientes.
  • Disposición de personal técnicamente competente para llevar a cabo las tareas con las garantías de calidad exigibles.
  • El establecimiento de las medidas necesarias para prevenir, estudiar y eliminar, siempre que ello sea posible, los factores que puedan afectar de un modo negativo a la calidad de sus servicios.
  • El análisis de las no conformidades que se documenten así como del resultado de las acciones correctivas de ellas derivadas.
  • El seguimiento, a través de encuestas, entrevistas, etc. del grado de satisfacción de nuestros clientes con los productos entregados.
  • El establecimiento de Objetivos anuales y la asignación de los recursos, tanto técnicos como materiales y humanos, para su realización.
  • El cumplimiento de los requisitos legales y reglamentarios.

2. Manual de calidad:

Donde se describan la organización y procesos de la empresa, las jerarquía y responsabilidades de la toda la organización. Cómo interactúan los distintos procesos, instrucciones de trabajo, manuales y protocolos de actuación, perfiles profesionales etc.

3. Monitorización de procesos:

Qué medir, cómo hacerlo y cuándo. Evaluar los datos registrados y cómo controlarlos.

4. Toma de medidas correctoras y preventivas:

De las conclusiones de los procesos anteriores: cómo implantar los cambios precisos.

5. Realización de auditorías internas:

Se hace imprescindible la realización periódica de auditorías internas para la revisión y análisis de la trayectoria de nuestro Sistema.

¿Cómo definimos una auditoría?

Será un proceso sistemático independiente y documentado con el fin de obtener evidencias y evaluarlas de forma objetiva con el fin de determinar en qué grado se cumplen los criterios pre-establecidos.


3. ¿Sería fácil la aplicación de la norma ISO 9001?


La aplicación de este sistema sólo requiere de la voluntad de la dirección. Es un proceso sencillo de aplicación porque simplemente se trata de sistematizar los procesos que ya llevamos a cabo en nuestros centros, completados en su caso, por los que la norma nos exige.



Nuestro cliente contará con el valor añadido de formar parte de una organización bien gestionada y cuyo centro de atención sería él mismo.

¿A qué esperamos?